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La óptima descarboxilación del THC y el CBD mediante el calor.

Por el Dr. Med. Franjo Grotenhermen

El THC y el CBD deben calentarse antes de su uso para que presenten completamente sus efectos farmacológicos. La mejor forma de calentamiento es una consecuencia directa de la forma en que se toma cannabis.

Los cannabinoides en su mayoría están presentes en la planta de cannabis bajo la forma de los llamados ácidos carboxílicos. Su calentamiento convierte los dos ácidos THC (THCA) en THC fenólico, y el ácido CBD-carboxílico (CBDA) en CBD fenólico. Este proceso, mediante el cual una molécula de dióxido de carbono se separa del ácido, se llama descarboxilación. Sin embargo sólo el THC fenólico causa efectos psicológicos y la mayoría, aunque no todos, los terapéuticos. Para que ocurra este proceso son suficientes algunos segundos a alta temperatura; sin embargo a temperaturas más bajas, el tiempo de calentamiento requerido aumenta a minutos u horas.

Pero si el THC se calienta durante demasiado tiempo se oxida convirtiéndose en el cannabinol (CBN), que sólo tiene escasos efectos farmacológicos.

¿Cuáles son las condiciones ideales para la descarboxilación de los cannabinoides?

El Dr. Rudolf Brenneisen, profesor de la Universidad de Berna (Suiza), ya dijo en los años 80 que ocurre una descarboxilación completa cuando al calentar el THC durante 5 minutos a 190°C sin que surjan cantidades relevantes de CBN. En 2013 el Dr. Brenneisen presentó un estudio sobre la descarboxilación del THC y el CBD usando cuatro vaporizadores diferentes a una temperatura de 210°C, dando como resultado la descarboxilación casi completa tanto del THCA como del CBDA. Ambas sustancias habían sido descarboxiladas en más de un 98 por ciento en pocos segundos.

En las patentes de la empresa británica GW Pharmaceuticals se puede encontrar más información sobre las condiciones óptimas para la descarboxilación. Se refieren a temperaturas más bajas y a tiempos de calentamiento más largo. Con estos métodos propuestos, el 95 por ciento de los cannabinoides de ácido carboxílico se convierten en su forma fenólica, mientras que la degradación del THC en CBN se limita al 10 por ciento. La descarboxilación debe realizarse preferiblemente en 2 etapas: en la primera, el material vegetal se calienta a una cierta temperatura durante un tiempo relativamente corto con el fin de evaporar el agua residual y permitir un calentamiento uniforme del material vegetal. En la segunda, el material vegetal se calienta durante más tiempo.

Preferiblemente, la primera etapa de conversión del THCA en THC debe realizarse durante 10-20 minutos a una temperatura de 100-110°C. En la segunda etapa, el material vegetal se calienta durante aproximadamente 60-120 minutos a 100ºC-110ºC. A estas temperaturas se conservan muchos terpenos (compuestos responsables del olor y el sabor) y varios efectos farmacológicos del cannabis. Para que el CBDA se convierta en CBD neutro, se necesita que el segundo paso sea a 120°C durante 60 minutos. El material vegetal calentado puede ser procesado posteriormente.

¿Qué formas de preparación y consumo son óptimas?

No es necesario satisfacer las condiciones óptimas en términos de temperatura y tiempo de calentamiento; sin embargo, hay algunas preparaciones más adecuadas y otras menos. Un calentamiento de 5 a 10 minutos a 100°C, como ocurre en la preparación del té de cannabis, provoca una descarboxilación incompleta de los cannabinoides y conduce por tanto a un bajo rendimiento, según la Universidad de Leiden.

A 100°C, el material vegetal debe calentarse durante 60-120 minutos. Este es, por ejemplo, el método utilizado en la producción de extracto de cannabis en aceite de oliva. En este caso, se echan unos pocos gramos de flores de cannabis en aceite de oliva o cualquier otro tipo de aceite, que luego se calienta al baño maría durante una o dos horas. Los cannabinoides y los terpenos pasan al aceite mientras que al mismo tiempo se descarboxilan.

Las flores y las hojas de cannabis pueden ser descarboxiladas con un poco de grasa, en un horno o en una sartén. Sin embargo, se debe tener cuidado de no alcanzar temperaturas de más de 150°C porque el THC se evapora a los 155°C.aproximadamente.

Para la elaboración de aceite de hachís, un extracto concentrado de cannabis, con por ejemplo etanol, solo se puede obtener a temperaturas bajas ya que el etanol se evapora a los 80°C. Sin embargo es posible que ocurra una descarboxilación incompleta. En este caso podría ser mejor realizar una descarboxilación previa, por ejemplo en un horno, antes de la extracción. Aunque no hay datos científicos que respalden esta metodología.

En la producción de pasteles con hachís o material vegetal desmenuzado, se pueden usar recetas de cocina corrientes. Las temperaturas necesarias de 150-160°C, así como el tiempo requerido, están cerca de ser las óptimas.

A temperaturas extremas de 500°C a 900°C, como ocurre comúnmente al fumar un cigarrillo de cannabis o al vaporizar cannabinoides a 210°C, bastan unos segundos para convertir el THCA en THC o, en otras palabras, “activarlo”.

 

Fuente: Medical Cannabis Declaration Org

Imagen: LeafScience

El conocimiento es poder.

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