Cannabis como sustituto de otras sustancias

Medicina Cannabica

SUSTITUTO

Los opositores al cannabis lo llaman droga de iniciación. Dicen que es sólo una de las muchas sustancias ilegales, un trampolín hacia la drogadicción. Aunque hace mucho que esta teoría se ha refutado científicamente, los opositores de la legalización siguen repitiendo este dato como un mantra. Pero ¿qué hay del tratamiento de la adicción? Lee más aquí.

A los que se oponen al cannabis les gusta llamar a esta planta prohibida droga de iniciación. El cannabis, dicen, es sólo una de las muchas sustancias ilegales mucho más peligrosas, lo que la convierte en un paso imprescindible para terminar llevando un estilo de vida destructivo dominado por las drogas. Aunque esta teoría se ha refutado científicamente hace mucho tiempo, e incluso puedes leer sobre ella en drugcom.de, el proyecto de información del gobierno federal alemán sobre el cannabis, este dato sigue siendo un mantra que repiten sin cesar los opositores de la legalización.

Incluso el NIDA (Instituto Nacional de Abuso de Drogas) de Estados Unidos, que rechaza categóricamente cualquier consumo de drogas, ya no está tan seguro de que el cannabis sea una droga de iniciación, porque “la mayoría de las personas que consumen marihuana no empiezan a consumir drogas más duras”.

En este contexto, es más probable que sea la ilegalidad lo que resulta realmente peligroso, ya que cualquier persona que tiene que conseguir su marihuana a través de vías turbias seguirá entrando en contacto con personas que toman otras sustancias junto con el cannabis. De otra manera, no hay ninguna prueba de que el cannabis anime a la gente a consumir otras sustancias. Todo lo contrario: desde un punto de vista medicinal, el cannabis cumple con todos los requisitos para ser un sustituto de otras sustancias y ayudar a tratar la adicción o dependencia de estas.

La labor de investigación es prometedora

Así lo han confirmado dos estudios realizados en los EE.UU. y Canadá, junto con numerosos ejemplos anecdóticos.

En 2012, con la ayuda del personal de cuatro farmacias o dispensarios de cannabis de la Columbia Británica y de sus pacientes, unos investigadores canadienses recopilaron datos sobre el consumo de cannabis, alcohol y sustancias en el pasado y el presente, y luego los evaluaron demográficamente. Como parte del estudio, se analizaron los datos de 404 pacientes de cannabis anónimos, observando el fenómeno del efecto de sustitución de las flores medicinales de cannabis. El objetivo era averiguar si el consumo de una sustancia puede verse influido por el uso o la disponibilidad de otra sustancia.

Más del 41% (158 personas) indicaron que consumían cannabis como “sustituto del alcohol”, el 36,1% (137 personas) consumían cannabis como sustituto de sustancias ilegales y el 67,8% (259) declararon que consumían cannabis como sustituto de medicamentos recetados. Las tres razones principales para sustituir dichas sustancias por cannabis fueron “menos síntomas de abstinencia” (67,7%), “menos efectos secundarios” (60,4%) y “mejor control de los síntomas”. En total, el 75,5% (305) de los encuestados estaban sustituyendo con cannabis otra sustancia que planteaba mayores riesgos para su salud. Esto indica que, incluso ahora, que el cannabis no está disponible en los programas oficiales de sustitución de sustancias para tratar la adicción, muchos pacientes usan cannabis como una ayuda de sustitución de efectos y como un complemento seguro o una alternativa a sus medicamentos recetados, concluyeron los investigadores canadienses en el estudio.

El primer estudio de la Universidad de Berkeley, elaborado en 2009, no fue tan decisivo, pero básicamente llegó a la misma conclusión. En aquel momento, se realizaron una serie de preguntas a 350 pacientes de un colectivo de cannabis medicinal en Berkeley, California, sobre sus hábitos de consumo. En total, el 71% de los participantes manifestaron que sufrían enfermedades crónicas. El 52% de los encuestados consumían cannabis para tratar el dolor crónico y el 75% utilizaba cannabis debido a un trastorno psicológico. Los autores llegaron a la conclusión de que “los pacientes de marihuana medicinal están sustituyendo otras sustancias por cannabis, como una alternativa al alcohol o a los medicamentos recetados y las drogas ilegales”. El 40% utilizaban el cannabis medicinal como sustituto del alcohol, el 26% como sustituto de otras sustancias ilegales y el 66% como sustituto de los medicamentos recetados. Las razones más frecuentemente citadas para la sustitución eran los efectos secundarios más leves del cannabis que los de los medicamentos (65%), la mejor reducción de los síntomas (57%) y menos síntomas de abstinencia (34%).

El último meta-estudio elaborado en 2016 no hace otra cosa que apoyar las conclusiones de la investigación anterior. Un meta-estudio no se basa en nuevas investigaciones, sino que en su lugar analiza y resume los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en otros estudios. En este caso, se evaluaron los datos de 60 estudios diferentes sobre el consumo medicinal y no medicinal de cannabis. Los investigadores señalaron que un gran número de los estudios evaluados no contaban con los sujetos suficientes, lo que a su vez se debía a las difíciles circunstancias que hay de por medio en la investigación de una sustancia ilegal. Sin embargo, las conclusiones aquí también hablan por sí mismas:

Los 60 estudios evaluados confirman que el cannabis interactúa de alguna manera con otras sustancias ilegales e influye en su consumo. Muchos adictos están más dispuestos a usar el cannabis como sustituto que a usar las sustancias de sustitución clásicas. Debido a esto, y debido a que el uso a largo plazo de la metadona tiene implicaciones más preocupantes para la salud que la heroína pura, los médicos de Alemania y Suiza han conseguido que también se permita la sustitución de la heroína pura como alternativa a la metadona para los adictos de hace mucho tiempo.

La sustitución de una sustancia psicoactiva por otra con el objetivo de limitar los efectos perjudiciales para la salud y a nivel social es uno de los cuatro pilares de la política de drogas alemana. Se conoce como “asistencia básica humanitaria y reducción de daños“. Los pacientes de cannabis están haciendo exactamente lo mismo cuando usan sus flores como una alternativa al alcohol, medicamentos y drogas ilegales.

Los investigadores canadienses proponen permitir el uso de cannabis medicinal como un sustituto legal de otras sustancias en el contexto del tratamiento médico profesional, con el fin de reducir el uso de otras sustancias, como opioides y opiáceos, que son mucho más perjudiciales para nuestra salud. Este efecto ya se ha demostrado estadísticamente. En Estados Unidos, el número de opioides legales y opiáceos ilegales ha experimentado un crecimiento medio en todo el país desde el cambio de siglo. Sólo aquellos estados que han legalizado el cannabis con fines recreativos o medicinales presentaron una disminución de las muertes a causa de los opioides, por lo menos hasta 2014.

“El cannabis me quita el impulso de beber”

Asimismo, en Alemania, cada vez hay más reportajes sobre “el cannabis como sustituto de otras sustancias”, incluso cuando la lista nacional de estudios sobre el consumo de cannabis como sustancia sustitutiva sigue siendo una página en blanco. Pero, como adicto, ya es posible conseguir un permiso especial para comprar flores de cannabis si tu médico está convencido de que incluirlas en tu tratamiento va a dar resultados. El paciente de cannabis Karl “Shorty” Huber fuera alcohólico y lleva años consumiendo cannabis como sustituto del alcohol, al principio de forma ilegal. Pero ahora, este hombre de 52 años ha tenido un permiso especial desde abril de 2015 para tratarse a sí mismo con flores de cannabis. “El cannabis me quita el impulso de beber. El alcohol es un veneno narcótico, el cannabis es una sustancia narcótica,” es la forma en que Shorty describe el funcionamiento de su sustancia de sustitución a base de plantas, que le ha permitido llevar una vida estable y sin perjuicio para su entorno social durante muchos años.

A partir del mes que viene, una simple receta para la sustancia narcótica reemplazará el permiso especial de “Shorty” y probablemente le facilitará adquirir sus flores medicinales. En 2013, el Hanf Journal también informaba sobre un ex adicto a la heroína que se estaba tratando con éxito con cannabis sin ninguna otra sustancia sustituta. En general, el uso del cannabis como sustituto sigue siendo la excepción y no la regla en Europa, a diferencia de los Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, los resultados del extranjero y los informes sobre muchos casos individuales en Europa debería ser razón suficiente para estudiar a fondo el potencial del cannabis para su uso como un tratamiento de la adicción o dependencia, ¡y pronto!

 

Fuente: https://sensiseeds.com

El conocimiento es poder.

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